Banamex, Oceanografía y Gil Díaz

IQ FINANCIERO

La sombra de Francisco Gil Díaz sigue presente en el caso de Oceanografía y el supuesto fraude cometido en contra de Banamex, que preside Javier Arrigunaga. Desde hace varios meses le informamos aquí de la relación de negocios que el socio mayoritario de la contratista de Pemex, Amado Yáñez, mantenía con Martín Díaz, sobrino del extitular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) durante el gobierno de Vicente Fox.

 

Cuando a Gil Díaz le consultaron sobre su sobrino sólo respondió que se trataba de un familiar y que no comentaría más al respecto. El ahora representante para México de Telefónica de España ha querido permanecer al margen de este escándalo; sin embargo, a Javier Arrigunaga, presidente del Grupo Financiero Banamex-Accival, también se le vincula con Francisco Gil Díaz. Habría sido una amplia recomendación del exsecretario de Hacienda la que lo llevó a ocupar ese puesto. Por supuesto, la participación de Arrigunaga durante el rescate bancario como responsable jurídico del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) fue determinante para sumar la experiencia necesaria para llegar al máximo puesto de representación de la filial de la estadounidense Citibank en México.

 

Ahora, Amado Yáñez en su declaración ante las autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR) –que, por cierto, no se difundió a través de los medios de comunicación– asegura que Martín Díaz presumía en círculos financieros y empresariales de su relación familiar con un hombre como Gil Díaz que, si bien estaba refugiado en el sector de las telecomunicaciones, mantenía profundas relaciones con los actores relevantes en la industria del dinero en el país.

 

Ahora resulta que Amado Yáñez –dice– no haber conocido de los acuerdos a los que Martín Díaz había llegado con Banamex para la constitución de un fideicomiso maestro mediante el cual se administraban las operaciones de factores con altos montos a partir de las facturas y cuentas por cobrar con Pemex. Otro dato interesante es que Juan José Suárez Coopel, quien fuera director de la paraestatal, también es familiar de Martín Díaz. Todo en familia.

 

Díaz-Yáñez, un negocio

 

Yáñez no sabía los detalles –dice– del acuerdo que lo benefició ampliamente; sin embargo, logró remontar la crisis de liquidez que amenazaba a la empresa durante el cambio en el régimen de gobierno, todo gracias a Martín Díaz. Quienes conocieron de cerca este capítulo, me cuentan que entre el estilo de hacer negocios y de vida de ambos personajes había grandes distancias. Díaz se conducía como el miembro de un clase financiera privilegiada; de gustos refinados cultivando –en todo momento– las relaciones políticas que aseguraran nuevos negocios. En tanto, Amado Yáñez tenía –después de más de 15 años de un negocio en auge– las actitudes de los nuevos ricos, despreocupados por los márgenes reales del negocio. Prueba de ello fue su desmedido interés en el mundo del futbol, que lo llevó a comprar varios equipos y a dirigir dinero de Oceanografía a la compra de nuevas franquicias.

 

Pero no sólo Martin Díaz encontró buenos negocios con Pemex. Gonzalo Gil White colocó en el mercado de valores, hace menos de dos años, un Certificado de Capital para el Desarrollo (CKD) con el que obtuvo recursos para fondear las operaciones de un intermediario financiero no regulado (Sofom) especializado en los créditos para proveedores de Pemex. En teoría, se trata del mismo esquema que aprovechó Martín Díaz para acelerar la entrega de capital de trabajo de Oceanografía a partir del factoraje con Banamex. Navix es el fondo de Venture Capital comandado por Gonzalo Gil White que “descubrió” un nicho de oportunidad en los desesperados contratistas del sector petrolero en México. Fueron más de $4,000 millones de pesos los que se obtuvieron en esta primera emisión del CKD de los Gil.

 

El CKD del hijo de Francisco Gil Díaz tuvo buena recepción en el mercado de valores porque muchos proveedores de Pemex sufrían los largos periodos para el cobro de facturas. Gonzalo Gil White también participa en Oro Negro que, casualmente, también colocó deuda en el mismo mercado noruego, a través del intermediario Pareto. Fue a través de emisiones de bonos en Noruega y en Londres que Amado Yáñez obtuvo el financiamiento para comprar el barco Goliath, considerada una de las embarcaciones más grandes y sofisticadas en el mercado petrolero. Muchas casualidades, mucha sofisticación financiera y pocos culpables hasta ahora.

 

CLAUDIA VILLEGAS es editora de publicaciones especializadas en finanzas, economía y negocios. Columnista desde hace 15 años, egresada de la carrera de periodismo y consultora en vinculación social y comunicación institucional.

 

Contacto: IQfinanciero.villegas@gmail.com Twitter: @LaVillegas1

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